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HABITOS ALIMENTICIOS

La alimentación es uno de los factores que más influye en la salud de las personas, especialmente en los niños y niñas. Entre las razones para promover desde la infancia una nutrición adecuada destaca la de que gracias a una correcta alimentación podemos prevenir enfermedades como la obesidad, los trastornos cardiovasculares o la diabetes.

 

En la sociedad actual está cada vez más aceptado que la adopción de hábitos saludables es uno de los factores más influyentes en el desarrollo de una vida sana. Uno de estos hábitos es mantener una alimentación adecuada durante todas las etapas de la vida.

 

Si conseguimos que nuestros niños y niñas tengan por costumbre comer de todo y en su justa medida y los estimulamos para que practiquen algún tipo de actividad física, habremos logrado inculcarles unos hábitos de vida saludables que les permitan evitar la obesidad y otra serie de patologías.

 

El objetivo de la alimentación saludable en la alimentación infantil es darles a los niños y niñas una alimentación sana, variada y equilibrada, ayudándoles a mantener un estado de salud óptimo.

 

Desde la escuela infantil debemos proponernos, como requisito indispensable, destacar la importancia que verdaderamente tiene la alimentación de nuestros alumnos y alumnas.

 

La escuela infantil tiene una gran responsabilidad en la adquisición de unos correctos y saludables hábitos alimenticios por parte de sus alumnos, ya que estos constituyen por sí mismos contenidos educativos muy valiosos.

 

NECESIDADES NUTRICIONALES EN LA INFANCIA:

Existen orientaciones desde un punto de vista general sobre las necesidades de energía y nutrientes en esta etapas de la vida. Traducidas en frecuencia de consumo de alimentos y raciones, nos pueden ayudar para diseñar una dieta saludable, si bien tenemos que atender a las características individuales.

 

En la medida de lo posible, hay que respetar los gustos personales, porque hay muchas formas de alimentarse, aunque una sola forma de nutrirse.

 

Todos los alimentos aportan calorías en mayor o menor medida, las cuales nos permiten crecer, trabajar, practicar algún tipo de actividad física, en definitiva mantenernos; estas calorías deben de cubrir las necesidades del organismo al objeto de mantener algún tipo de actividad física.

 

Los alimentos que comemos pueden contener: proteínas (leche y derivados, carnes, carnes transformadas, huevos, pescados grasos o azules y pescados magros o blancos), hidratos de carbono (complejos como el arroz, pan, pastas, patatas y legumbres; o simples como el azúcar, mermelada, miel, frutas y dulces en general), grasas (de origen vegetal como los aceites, frutos secos o aguacate y de origen animal como la mantequilla, tocino, panceta o manteca de cerdo), vitaminas (A y C como verduras y frutas o B como carnes y pescados variados, huevos y productos lácteos) y minerales.

 

¿CUÁL ES LA DIETA SALUDABLE PARA UN NIÑO O NIÑA?:

Una dieta saludable para niños y niñas incluye suficientes nutrientes para que ellos crezcan y tengan energía. Los nutrientes que necesitan incluyen proteínas, carbohidratos, grasa, vitaminas, minerales y fibra. La cantidad de nutrientes que su hijo o hija necesita cambia a medida que él va creciendo. La necesidad de nutrientes también depende de la cantidad de ejercicios físicos que haga durante el día. Una dieta saludable también limita los alimentos que no son saludables y que son ricos en grasa y azúcar.

 

Una dieta saludable ayuda al niño/a a que permanezca en un peso normal. Permanecer en un peso normal durante la infancia, puede evitar que ese niño tenga ciertos problemas de salud más tarde en su vida.

 

LOS RITMOS ALIMENTARIOS:

 

El desayuno:

Se trata de una de las aportaciones más importantes del día y debería cubrir al menos el 25% de sus necesidades nutritivas del escolar.

 

Las prisas y la somnolencia de los primeros momentos de la mañana, en ocasiones dificultan realizar la primera comida del día correctamente, l que puede provocar una disminución de la atención y del rendimiento en las primeras horas. La familia debe tratar de organizar su tiempo para que el escolar pueda disfrutar de un buen desayuno.

 

Podríamos hablar de un desayuno en dos tomas ( a primera hora y a media mañana), que debería contener cereales, lácteos y frutas, y que en los niños y niñas es muy importante. El desayuno lo es en cualquier etapa de la vida, pues ayuda al reparto equilibrado de energía, facilita el cubrimiento de nutrientes y mejora el rendimiento fíasico y psíquico.

 

El almuerzo:

El almuerzo, llevaría del 35% al 40% de las necesidades nutricionales diarias del individuo, y contendría de todo un poco. Debería contener: cereales, tubérculos o legumbres, verduras (crudas o cocinadas), alimentos proteicos, aceite de oliva como grasa principal, fruta y/o lacteo, pan y agua.

 

Cada vez es más frecuente que los niños y niñas coman en el centro escolar. Los padres deben conocer el menú mensual de comidas. Igualmente deberán tener en cuenta dicho menú diario para complementarlo adecuadamente con las restantes comidas.

 

La merienda:

La merienda es igualmente necesaria en cualquier etapa de la vida, pues ayuda al reparto de energía, facilita la cobertura de requerimientos y debe contribuir al 10% . Debe llevar cereales, lácteos, frutas naturales, bocadillos diversos…

 

La merienda no debe ser excesiva, para que los niños mantengan el apetito a la hora de la cena.

 

La cena:

La cena se elegirá en función de los alimentos ya tomados en las otras comidas del día.

 

Debe ser consumida a una hora no muy tardía para evitar que la proximidad al momento del sueño impida que los niños duerman bien.

 

Como platos propios de la cena se sugieren purés, sopa o ensaladas y, como complemento, carnes, huevos y pescados dependiendo de lo que se haya tomado en la comida del mediodía y como postre fruta y/o lácteos.

 

CONSEJOS ÚTILES:

  1. a. Es recomendable adecuar las combinaciones de primer y segundo plato, de manera que no resulten ni demasiado ligeras ni demasiado densas.
  2. b. Evitar repetir las combinaciones de primer y segundo plato de difícil aceptación (por ejemplo, verduras y pescado).
  3. c. Adecuar las preparaciones de los alimentos de temporada y época del año.
  4. d. Los postres de la semana deberían basarse en fruta, preferiblemente fresca, reservando 1 ó 2 días para postres lácteos.
  5. e. Es importante una buena combinación de sabores, olores, formas y consistencias: ya que de esta forma un plato bien preparado siempre despertará el interés de los niños y niñas y estimulará sus ganas de comer.
  6. f. Evitar el picoteo, ya que se trata de una mala costumbre que, no obstante, va en aumento y qye se practica a cualquier hora y normalmente a base de alimentos que contienen azúcar, grasa o sal en exceso.
  7. g. El agua es la mejor bebida. Las comidas deben acompañarse siempre de agua.

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